Por Paola Poblette

En una de las zonas más altas de Toluca sobrevive un emblemático árbol de las manitas (Chiranthodendron pentadactylon) de más de 300 años de antigüedad, especie que destaca por su icónica flor roja en forma de mano y que ha sido preservada por generaciones familiares e investigadores locales

Conocido ancestralmente como macpalxóchitl, este árbol llegó al capital mexiquense trasladado por tamemes durante la época virreinal y posee propiedades medicinales tradicionales utilizadas para tratar afecciones cardiacas. La relevancia científica de este ejemplar atrajo a expedicionarios e investigadores ilustres como Martín Sessé, José Mariano Mociño y Alexander von Humboldt a finales del siglo XVIII y principios del XIX, consolidándolo como un patrimonio botánico emblemático de la región.

Actualmente, Toluca ostenta el mayor número de estos ejemplares en zonas urbanas del mundo gracias a su adaptación climática. Frente a la amenaza de extinción de la especie, científicos de la Universidad Autónoma del Estado de México lograron multiplicarla desde la década de 1990 mediante técnicas de cultivo de tejidos.

Gracias a este esfuerzo institucional, se han establecido y desarrollado especímenes maduros en distintos planteles como Adolfo López Mateos, Nezahualcóyotl, la Facultad de Turismo y el Museo Leopoldo Flores.

Actualmente se contabilizan al menos 75 árboles registrados en el Estado de México. Las autoridades universitarias y ambientalistas continúan impulsando acciones para proteger estos gigantes centenarios que forman parte integral de la identidad histórica, cultural y paisajística de la capital mexiquense.

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