Por Daniel Colindres
CDMX. El paro nacional de transportistas quedó desactivado el martes 27 de octubre, luego de que la Secretaría de Gobernación (Segob) y representantes del autotransporte de carga acordaron retirar los bloqueos carreteros e instalar mesas de trabajo para atender las demandas del sector, tras una jornada de protestas que se prolongó alrededor de 34 horas y afectó la circulación en distintas entidades, incluido el Estado de México.
El acuerdo contempla abordar cinco temas centrales: seguridad en carreteras, infraestructura, asuntos fiscales, seguridad social y condiciones laborales. Las reuniones involucrarán a dependencias federales como la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Caminos y Puentes Federales y Hacienda, según los planteamientos difundidos por los dirigentes del gremio.
La protesta evidenció problemas que van más allá de las afectaciones viales, ya que los transportistas reclaman mayor protección ante robos y extorsiones, mejores condiciones para circular y cambios en disposiciones fiscales que consideran perjudiciales para su actividad; la inseguridad carretera, además, repercute en los costos logísticos y en la distribución de mercancías.
Para el Estado de México, donde las movilizaciones alcanzaron vialidades como Paseo Tollocan y la carretera México-Toluca, el desenlace importa directamente a trabajadores, estudiantes, automovilistas y empresas que dependen de esas conexiones.
Sin embargo, retirar los camiones no equivale a resolver el conflicto, pues el compromiso inmediato es abrir mesas de negociación, mientras que las soluciones concretas siguen pendientes. La prueba para el Gobierno federal será convertir el diálogo en medidas verificables, particularmente frente a la inseguridad y el deterioro de las carreteras.
