Por Paola Poblette

Mérida, Yucatán. Representantes de las comunidades mayas, la Red Somos Agua y la organización Greenpeace exigieron frenar de inmediato la expansión de las mega granjas porcícolas en la entidad, advirtiendo que Yucatán no debe esperar a enfrentar una emergencia sanitaria como la registrada en Jalisco para proteger sus fuentes de agua.

En rueda de prensa, activistas presentaron los alarmantes resultados de un muestreo realizado en 17 puntos de uso doméstico, agrícola y cenotes de Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tetiz. El análisis de laboratorio confirmó la presencia de contaminación fecal de origen animal atribuida a la industria porcina, detectando la bacteria Escherichia coli en 13 de los sitios analizados, además de coliformes, enterococos y excesos de nitratos.

Líderes comunitarios enfatizaron la extrema vulnerabilidad del acuífero cárstico de la península y denunciaron que la omisión de las autoridades ambientales constituye una violación sistemática de los derechos humanos y de la salud de las poblaciones indígenas.

Asimismo, criticaron que se priorice la regularización de las granjas que operan sin autorización por encima de su inspección o clausura efectiva.

Las comunidades afectadas demandaron la prohibición inmediata de nuevos permisos y ampliaciones, la implementación de un monitoreo ambiental permanente con participación ciudadana, la reparación integral de los daños ecológicos en localidades como Santa María Chi y la garantía del derecho constitucional al agua limpia y un medio ambiente sano.

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