Por Daniela Sánchez
La Copa Mundial de Futbol de 2026, organizada de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá, podría generar casi el doble de emisiones contaminantes que las registradas durante el Mundial de Qatar 2022, de acuerdo con estimaciones difundidas por organizaciones y especialistas, tales como el especialista en medio ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Sebastián Rodríguez Girón.
Asegura, que el principal factor detrás del incremento en la huella de carbono será la extensa distribución geográfica de las sedes, ya que, a diferencia de Qatar, donde los estadios se encontraban relativamente cercanos entre sí, el torneo de 2026 se desarrollará en 16 ciudades ubicadas en tres países, lo que implicará un aumento considerable en los desplazamientos de equipos, personal organizador, medios de comunicación y millones de aficionados.
Así pues, se estima que el evento podría generar alrededor de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, una cifra superior a la registrada en la justa mundialista celebrada en Medio Oriente hace cuatro años. Entre las principales fuentes de emisiones destacan los vuelos internacionales y nacionales, transporte terrestre, hospedaje y operación de infraestructura necesaria para el torneo.
Rodríguez Girón advierte que esta situación es más que un reto para los organizadores, quienes han anunciado medidas enfocadas en la sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental, sin embargo, diversas organizaciones consideran que las acciones previstas pueden resultar insuficientes frente a la magnitud del evento. Es así como, el debate sobre los efectos ambientales cobra relevancia, especialmente por los esfuerzos para combatir el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
