Por Daniel Colindres
St. Petersburg, Florida. Los Milwaukee Brewers conquistaron el primer título de Serie Mundial de su historia tras derrotar 4-1 a los Tampa Bay Rays en el quinto partido de la final de las Grandes Ligas, disputado el miércoles 28 de octubre en el Tropicana Field, resultado que puso fin a décadas de espera para una franquicia que nunca había levantado el trofeo.
Milwaukee construyó su victoria con una actuación dominante de su cuerpo de lanzadores y una ofensiva que aprovechó las oportunidades decisivas. El abridor Jacob Misiorowski mantuvo sin anotaciones a Tampa Bay durante cinco entradas y dos tercios, permitió solamente dos imparables y salió del encuentro por calambres en la pantorrilla, no obstante, el relevo sostuvo la ventaja hasta asegurar el campeonato.
El novato Cooper Pratt tuvo un papel determinante al producir carreras y establecer una marca para un jugador novato en la Serie Mundial, con imparables en seis apariciones consecutivas al bate; William Contreras también contribuyó con un doble productor y fue reconocido como el jugador más valioso de la final.
Los Brewers llegaron al encuentro decisivo después de ganar 103 partidos durante la temporada regular, la mejor marca de las Grandes Ligas, y cerraron la postemporada con 11 victorias en 13 juegos. En el camino superaron a San Diego, barrieron a los Dodgers de Los Ángeles y finalmente vencieron a Tampa Bay.
La conquista representa un cambio histórico para Milwaukee, que no celebraba un campeonato de Serie Mundial desde que los Braves ganaron en 1957, antes de que la franquicia se trasladara a Atlanta. Para los Rays, en cambio, la derrota prolonga una espera que sigue sin resolverse, pues continúan sin conseguir el título en sus tres apariciones en la final.
