Por Daniel Colindres
Urda, Toledo. Al menos 69 personas murieron y alrededor de 200 resultaron heridas tras la colisión de dos trenes de alta velocidad ocurrida el miércoles 28 de octubre en las inmediaciones de Urda, en la provincia española de Toledo, una tragedia que este jueves mantenía a los equipos de emergencia trabajando entre los restos de los convoyes y a las autoridades bajo presión para esclarecer las causas.
En el accidente estuvieron involucrados un tren AVE de Renfe y otro de la compañía Iryo, que circulaban por la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. El balance de víctimas fue actualizado durante la mañana del jueves por las autoridades regionales, mientras continuaba la búsqueda de posibles víctimas entre los vagones dañados.
El ministro español de Transportes, Óscar Puente, señaló que el tren de Renfe habría recibido autorización para continuar su marcha pese a que el convoy de Iryo se encontraba detenido más adelante, sin embargo, las circunstancias operativas y las posibles responsabilidades deberán establecerse mediante la investigación, sin dar por probada una negligencia antes de contar con conclusiones oficiales.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó a la zona y aseguró que se investigarán los hechos, asimismo, la emergencia también movilizó a efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, la Guardia Civil y los servicios sanitarios.
La tragedia vuelve a poner bajo escrutinio la seguridad ferroviaria española, especialmente después de otro accidente grave registrado durante el mismo año; además del rescate, las autoridades enfrentan la compleja tarea de identificar a las víctimas y localizar a personas cuyo paradero seguía sin confirmarse.
