Por Daniel Colindres
Estrecho de Ormuz, Irán. Estados Unidos e Irán reanudaron los ataques militares durante el fin de semana, en el primer enfrentamiento directo entre ambos países en aproximadamente un mes, con nuevas amenazas de represalias que elevan el riesgo de una escalada en Medio Oriente.
El domingo, fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores de cohetes en la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz. Washington sostuvo que integrantes de la Guardia Revolucionaria iraní preparaban el lanzamiento de cohetes y minas navales contra rutas utilizadas por embarcaciones comerciales.
Irán respondió con el lanzamiento de misiles contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania, no obstante, las defensas jordanas interceptaron los proyectiles, de acuerdo con autoridades de ese país. Este lunes, Emiratos Árabes Unidos también informó que derribó un dron iraní sobre sus aguas territoriales, aunque negó que una base aérea en Dubái hubiera sido atacada, como afirmó inicialmente Teherán.
La tensión ya repercute en los mercados, pues el precio del petróleo Brent superó los 90 dólares por barril y registró un incremento superior al dos por ciento, debido a las preocupaciones sobre el tránsito energético por Ormuz, una ruta por la que en condiciones normales circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente.
El presidente estadounidense Donald Trump advirtió que habrá una nueva respuesta militar, mientras el gobierno iraní aseguró que responderá ante cualquier nueva agresión; al mismo tiempo, el presidente iraní Masoud Pezeshkian afirmó que Teherán todavía busca una salida negociada al conflicto.
