Por Paola Poblette

El severo deterioro del pavimento y la proliferación de profundos baches a lo largo de la carretera México-Toluca han transformado esta importante vía de comunicación en un constante peligro para miles de automovilistas y transportistas que transitan a diario entre la capital mexiquense y la Ciudad de México. Las afectaciones en la cinta asfáltica representan un riesgo latente de accidentes y han generado cuantiosas pérdidas económicas por daños mecánicos a los vehículos.

De acuerdo con las denuncias de los conductores, las recientes temporadas de lluvias sumadas al constante paso del transporte de carga pesada han acelerado el desgaste del asfalto, abriendo hoyos de gran dimensión y profundidad en tramos estratégicos. La falta de visibilidad durante las noches o bajo condiciones de lluvia y neblina agrava la situación, provocando ponchaduras de neumáticos, rines fracturados, fallas en la suspensión y maniobras intempestivas de frenado que ponen en riesgo la seguridad de quienes circulan por la zona.

Frente a este escenario, usuarios habituales y sectores del transporte hicieron un llamado urgente a las autoridades de infraestructura y comunicaciones para poner en marcha jornadas emergentes de bacheo y un reencarpetamiento integral en los puntos más críticos. Los afectados demandan soluciones definitivas y no solo parches temporales, a fin de evitar siniestros viales mayores y garantizar condiciones óptimas de tránsito en una de las arterias más transitadas del país.

🏙️: Uriel García

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