Por Paola Poblete
Katmandú, Nepal. Casi cuatrocientas personas se encuentran en calidad de desaparecidas y decenas más han perdido la vida luego de las torrenciales lluvias e inundaciones que han devastado diversas regiones de Nepal. Las intensas precipitaciones monzónicas provocaron el desbordamiento masivo de ríos, graves corrimientos de tierra y el colapso de infraestructuras estratégicas en el valle de Katmandú y distritos montañosos aledaños, dejando a múltiples comunidades completamente anegadas e incomunicadas.
Equipos de auxilio integrados por el ejército nepalí, la policía y brigadas de voluntarios han intensificado los operativos de búsqueda y rescate en zonas de difícil acceso, desplegando helicópteros, lanchas y maquinaria pesada para retirar toneladas de lodo y escombros. No obstante, las labores de salvamento enfrentan severos obstáculos logísticos debido a la destrucción de puentes y al bloqueo de las principales carreteras de conexión, lo que dificulta el arribo de asistencia médica y víveres para los miles de damnificados que han sido evacuados a refugios temporales.
Las autoridades de gestión de desastres alertaron que el riesgo de nuevos deslaves continúa latente ante la saturación de humedad en los suelos, por lo que reiteraron el llamado a la población a permanecer alerta y evitar áreas de riesgo en las riberas fluviales. Mientras tanto, organismos gubernamentales y humanitarios coordinan el suministro urgente de agua potable, medicamentos y alimentos para mitigar la emergencia sanitaria en los sectores más afectados por el temporal.
