Por Paola Poblette
La tala ilegal e indiscriminada de árboles en el Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca ha alcanzado un máximo histórico, generando una alerta crítica entre ambientalistas, comunidades locales y autoridades ambientales. En los últimos meses, la pérdida de cobertura forestal se ha acelerado debido a la presencia de grupos dedicados al derribo y comercialización clandestina de madera, afectando principalmente hectáreas compuestas por especies de pino y encino en las zonas altas de la montaña.
Esta devastación forestal compromete seriamente la capacidad de captación de agua del acuífero del Valle de Toluca, el cual abastece a miles de familias en la región y contribuye al sistema hídrico que alimenta a la zona metropolitana. La remoción masiva de la vegetación nativa no solo provoca la erosión acelerada del suelo y altera el microclima local, sino que también destruye el hábitat de diversas especies de fauna silvestre endémica, incrementando el riesgo de deslaves durante la temporada de lluvias.
Pobladores y brigadistas comunitarios han denunciado que la vigilancia en el parque nacional resulta insuficiente ante la magnitud de la problemática.
Por ello, exigen la intervención urgente de las instituciones federales y estatales para reforzar los operativos de seguridad, aplicar sanciones ejemplares a los responsables e implementar de manera inmediata programas integrales de reforestación y restauración ecológica para frenar el deterioro ambiental en la reserva.
