“La justicia familiar sigue operando con recursos insuficientes, pese a la enorme carga de trabajo que representa (…) hay que invertir en el derecho de familia, porque el derecho de familia es tu hijo, tu hija, tu abuela, tu adulto mayor, y las personas más vulnerables” expresó el magistrado Héctor Macedo García, presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México.
Al participar en el Panel “La protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes”, realizado en el marco del Diplomado en Justicia Especializada en niños, niñas y adolescentes en materia familiar y penal, organizado por el Poder Judicial del Estado de Tlaxcala, Macedo García llamó a fortalecer la justicia digital y la restaurativa, la capacitación judicial, la coordinación través de la CONATRIB, entre estados y federación, para responder a una de las materias más sensibles y
cercanas para la ciudadanía.
Ante las magistradas Fanny Margarita Amador Monte, presidenta del Tribunal Superior de Justicia de esa entidad y María Belinda Aguilar Díaz, presidenta del Tribunal Superior de Justicia del estado de Puebla, el presidente refirió que tan solo en el Estado de México existen más de 3.2 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 12 años; de enero a abril de este año se iniciaron 34 mil asuntos familiares, se programaron cerca de 49 mil audiencias y se emitieron más de 9 mil sentencias definitivas.
Señaló que mientras la implementación de la reforma penal recibió una fuerte inversión federal, la entrada en vigor del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares ha dejado gran parte de la responsabilidad económica a los estados.
“El Código Nacional es una norma muy perfecta, pero si no hay recursos para aplicarla, se va a quedar en una buena intención”, indicó.
Al inaugurar el diplomado, la magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia del estado de Tlaxcala destacó la importancia de seguir fortaleciendo el acceso a la justicia para niñas, niños y adolescentes mediante procedimientos más ágiles, cercanos y sensibles a sus necesidades. Señaló que uno de los principales retos es avanzar hacia modelos de atención y resolución más amigables para las infancias, incorporando herramientas como la oralidad, el lenguaje claro y la escucha activa dentro de los procesos judiciales.


