ππ¨π« πππ’π¦π πππππ¬ πππ―ππ«π«πππ ππ¬π¨π«π’π¨
Mientras algunos apuestan por la descalificaciΓ³n en el municipio de Lerma, hay un personaje que continΓΊa recorriendo comunidades y construyendo una relaciΓ³n directa con sus paisanos, su nombre es Ciro Reyes.
Cuando esta inmiscuida la polΓtica, hay una pregunta que conviene hacerse al inicio de los ataques personales contra alguien que busca abrirse camino en la vida pΓΊblica, ΒΏpor quΓ©, en lugar de discutir propuestas y resultados, algunos prefieren recurrir a la descalificaciΓ³n?. En Lerma, el caso de Ciro Reyes invita a reflexionar sobre una prΓ‘ctica tan vieja como la propia competencia por el poder y eso es, intentar desacreditar a quien comienza a ganar reconocimiento.
El ciudadano Ciro Reyes no proviene de las estructuras tradicionales de la polΓtica municipal, su trayectoria pΓΊblica reciente se ha construido a partir de recorridos, reuniones ciudadanas y actividades sociales. Es asΓ, como esa condiciΓ³n, la de un personaje que busca abrirse espacio fuera de los cΓrculos polΓticos habituales, podrΓa explicar parte de la incomodidad que genera entre quienes consideran que las decisiones partidistas deben permanecer bajo el control de los mismos grupos de siempre.
A medida que la competencia se intensifica, tambiΓ©n aparecen las descalificaciones. Y si los cuestionamientos se concentran en asuntos personales ajenos al desempeΓ±o pΓΊblico, vale la pena preguntar si realmente buscan informar a la ciudadanΓa o simplemente desgastar una imagen que comienza a cobrar relevancia.
Aclaro, que esto no significa que Ciro Reyes deba quedar exento del escrutinio pΓΊblico. Todo personaje que aspire a tener presencia en la vida polΓtica debe estar dispuesto a responder preguntas y rendir cuentas, pero en este caso la diferencia estΓ‘ en la calidad del debate, una cosa es presentar informaciΓ³n verificable y otra muy distinta utilizar rumores, insinuaciones o asuntos personales como armas para intentar cerrar el paso a un competidor que a vista de muchos, va ganado la carrera.
Con todo lo anterior expuesto, las actividades de Ciro Reyes muestran una agenda que merece ser evaluada por sus propios hechos. Ha recorrido comunidades como Santa MarΓa Atarasquillo, CaΓ±ada de AlfΓ©rez y San NicolΓ‘s Peralta, por mencionar algunas, se ha reunido con habitantes y comerciantes, y ha participado en encuentros con arrieros que preservan tradiciones profundamente arraigadas en la identidad de Lerma.
De la misma manera, ha mantenido acercamiento con equipos infantiles y juveniles de futbol, profesores y representantes de ligas deportivas. A travΓ©s de la fundaciΓ³n Justicia que Impulsa el Cambio A. C., aporta su granito de arena con acciones de apoyo social, una labor que debe juzgarse por su alcance, continuidad y beneficios para las personas.
Ciro Reyes ha estado presente en espacios educativos, actividades comunitarias y encuentros vecinales, lo cual apunta a una forma de participaciΓ³n que busca mantener contacto directo con la poblaciΓ³n, mΓ‘s allΓ‘ de los discursos.
Ahora la jugada esta en manos de los lermenses, aquellos que lo conocen y los que tendrΓ‘n a bien escucharlo, ya que al final la ciudadania es el mejor juzgador que pueda existir. Pero tambiΓ©n corresponde preguntarse por quΓ© algunos actores, incluso ajenos a la vida cotidiana de Lerma, pretenden intervenir en una discusiΓ³n que deberΓa privilegiar las necesidades de los lermenses.
Nosotros como ciudadanΓa no necesitamos guerras sucias ni disputas anticipadas por una designaciΓ³n partidista, se necesitan personas dispuestas a escuchar, trabajar y demostrar con hechos lo que pueden aportar.
Es simple, los ataques pueden hacer ruido, pero no sustituyen el trabajo ni resuelven los problemas de una comunidad.
El ciudadano Ciro Reyes tendrΓ‘ que demostrar con resultados que su compromiso con Lerma es autΓ©ntico. Y quienes hoy lo cuestionan tambiΓ©n deberΓan entender que, en una sociedad democrΓ‘tica, nadie tiene el monopolio de la participaciΓ³n polΓtica ni el derecho de decidir quiΓ©n puede aspirar a servir a sus paisanos.
