Al exponer la iniciativa del Grupo Parlamentario del PVEM, que encabeza el dirigente estatal José Alberto Couttolenc Buentello en el Congreso local, para tipificar la violencia en el deporte por razón de género con hasta tres años de prisión, la diputada Alejandra Figueroa Adame señaló la urgencia de visibilizar estas conductas y avanzar en soluciones concretas para combatirlas, toda vez que la ausencia de definiciones claras y de marcos normativos específicos ha permitido la impunidad.
En un foro sobre violencia en el deporte, realizado en el Instituto de Estudios Legislativos y al que asistieron deportistas, estudiantes, activistas, docentes y personas servidoras públicas, la legisladora subrayó que se trata de un problema estructural que requiere ser atendido con seriedad, con perspectiva de derechos humanos y con voluntad política.
En presencia del coordinador de su bancada, el diputado José Alberto Couttolenc Buentello, indicó que el proyecto de reforma al Código Penal estatal, para incluir la violencia en el deporte como una modalidad de violencia de género, busca romper con la normalización de estos actos, revisar los modelos de entrenamiento, capacitar a personas entrenadoras y formadoras, diseñar protocolos de actuación y, sobre todo, cambiar la forma en que se entiende el éxito deportivo.
En compañía del diputado Héctor Raúl García González y la legisladora Miriam Silva Mata, integrantes de la bancada verde, la también presidenta de la Comisión de la Juventud y el Deporte en el Congreso mexiquense explicó que, de aprobarse la reforma por el Pleno legislativo, será más fácil identificar y clasificar las distintas formas de violencia, lo cual implica reconocer que no todas son visibles, como la de carácter psicológico, que se esconde en frases como “el éxito cuesta”, usadas, acotó, como pretexto para humillar, gritar, descalificar y presionar de manera desmedida.
Subrayó que la violencia sexual es una de las más graves y dolorosas, porque ocurre en contextos de confianza y jerarquía, y cuando proviene de personas entrenadoras o compañeras, destruye la comunidad que se había construido desde el deporte.
También mencionó la violencia institucional, presente cuando las estructuras deportivas encubren, minimizan o ignoran las denuncias; cuando las instituciones deciden no nombrarla o protegen a quienes agreden.
Añadió que el proyecto, que articula responsabilidades, procedimientos y consecuencias jurídicas para quienes incurran en estos actos, implica un enfoque que no solo fortalece el marco legal, sino que envía un mensaje contundente: la violencia en el deporte no será tolerada ni normalizada en la entidad.
Respecto al encuentro, María Fernanda Medina Arámburo, atleta de la Universidad Autónoma del Estado de México, lamentó que una de cada cinco mujeres, según la Organización de las Naciones Unidas, sufre algún tipo de violencia en el deporte, y que el 45 por ciento ha experimentado acoso o agresiones al correr; de ese porcentaje, precisó, un tercio decide dejar de hacerlo.
Destacó que la violencia contra las mujeres está presente en múltiples ámbitos, por lo que se requiere un cambio cultural basado en la educación, los valores y la empatía.
